52 - MODISMOS ESCANDINAVOS

— Hola, ¿se encuentra el señor Johansson Sorensen?.— dijo uno.

— No, en este momento no se encuentra. ¿Quiere que le deje un mensaje?.— contestó el otro.

— No gracias, mas tarde llamo. Adiós.

— Malditos escandinavos. ¡Estas no son horas de molestar!. ¡Quizás en su Stockholm ustedes no duermen, pero en nuestra Daanmark si lo hacemos!. — gritó y colgó de súbito.

Se perdieron sus modales.